Los
que se llaman pomposamente “la Academia del Cine”…y de no sé cuántas historias
más, celebraron su reparto anual de trofeos.
El
ministro de la cosa cultural no fue, harto ya de que, como no es socialista, le
ponga a caldo cada uno de los personajes que se sube al estrado.
Como
ya estaban avisados de su no asistencia, cada una de las figuras llevaba ya
preparadas unas cuantas morcillas insultantes al “no presente”. Uno de ellos
hasta llegó a decir que el sr. Ministro le había “deshonrado” por no asistir
justo el día en que a él le daban un “cabezón” (que es como llaman al busto del
pobre Goya, trofeo que es el que se reparte. ¿Qué habrá hecho él?).
Por
allí estuvo –con su mamá- un “actor”, con cara de malo, que se cree el rey del
Mambo, al que le tocó repartir uno de los premios. No vive por aquí, pero
¡chico, es que nos echa cada regañina cada vez que viene a este jolgorio!...
que si “nunca mais”, que si la anti-cultura, que si aborto para todos…. Vamos
¡un placer de señorito!.