Leo
(y veo) en la prensa las pintadas que ha sembrado un probable imbécil en un
monumento prehistórico de Menorca, en Sa Naveta des Tudons, quizá el más
importante de la isla, al que se data entre el 1200 y el 750 a.C.
No
tengo que ir muy lejos para encontrarme (esta vez por el barrio de Retiro, en
Madrid) absurdas pintadas y señales de otros personajes de similar catadura, a
los que la propiedad privada, el arte o el bien material les importa un bledo.