Bajas
por la escalera para ir a la máquina del café y todo al que te encuentras te hace
la misma pregunta: “¿pero, tú cuando te jubilas?....”, o peor: “¿pero, no te
ibas a jubilar ya...?”
¡Qué
pesadilla! Y te lo preguntan desde que rondas los 60.
El
caso es que tú te encuentras estupendamente y no entiendes por qué tienen esa
obsesión ¡pero si bajas la escalera de dos en dos! ¡pero si sonríes sin parar a
todo pájaro que te encuentras! ¡Si eres casi imprescindible!... Y además, ¡qué
cáscaras!, si crees en la libertad…